jueves 1 de septiembre de 2011

El fracaso

Qué tristeza me da verme así vuelta nada, verme en el fondo, teniendo la herramientas para salir y sin las mas mínimas ganas de hacerlo.
Que tristeza creerse y saberse tan fuerte y en la práctica ser débil y sentarse a llorar como un niño, que dolor no ser querido y ser utilizado al antojo de alguien y saberlo y peor aún dejarse, sin saber porque.
Me desconozco, ya no se quien soy, no puedo ni mirarme en un espejo, viéndome así derrotada y suplicante; sumisa como nunca fui.
Todo lo que construí durante mis 24 años, lo que leí, lo que escribí, lo que escuché, lo que aconsejé, todo ese esfuerzo por forjarme una vida feliz y tranquila, toda esa madurez por la que fui elogiada durante años, hoy ya no está, no queda nada de lo que yo solía ser, de la mujer valiosa que creía haber logrado en mi.
Soy sólo una niña llorando por bobadas, rogando por amor, por compañía, devuelta a los mismísimos inicios de la idiotez, de la insensatez, básica, simple y frágil.
Me quiebro con una mala palabra, me deshago con un desplante, rompo en llanto con la indiferencia y me hundo cada día mas en mi soledad, en mi desengaño de la vida, del mundo, de las personas.
Mi orgullo ahora vive debajo de los zapatos de alguien, se cansó de luchar por salir, por volver a mi, se resignó a vivir ahí, ya no soy digna de él, lo dejé irse como si no valiera nada. Me dejé pisotear una y otra vez y lo sigo haciendo, inmóvil, sólo mirando como se cae a pedazos eso que yo solía ser.
Es como si estuviera encerrada, atada, incapaz de hacer algo para salir de aquí, de este pozo donde estoy, es como si viera mi vida desde ahí dentro y la viera desmoronarse sin poder hacer nada, sin querer hacer nada, solo llorar.
Que decepcionada estoy de mi, que tiempo perdido todo ese que tardé en volverme una mujer de verdad, segura de si, que mal lo hice, que frágil quedó mi obra, llegó cualquiera y con 5 actos, 3 palabras y mil silencios acabó con todo eso que era yo.
Una vez mas, fracasé.