viernes 2 de diciembre de 2011

El mal de la maldad

Hay días como este, donde todo se junta y la resistencia y la fuerza se ponen a prueba para demostrarte lo débil que eres y lo dificil que es surgir en un mundo como este, un mundo donde no se puede estar tranquilo,  no se puede confiar, donde las personas tienen malas intenciones y les gusta traicionar.
Se quedaría uno tranquilo si la vida no se hubiera empeñado en demostrarte en escasos 5 años y de tacada, que la humanidad está enferma del mal de la maldad y en eso basa su entera felicidad.
Cada día menos personas alrededor, cada día menos ganas de coleccionar amigos, cada día más miedo al engaño y al dolor, cada día peor que el anterior.
La felicidad de algunos significa de manera proporcional el malestar de otros, es equilibrio universal, es la vida llena de errores e injusticias.
Unos encerrados a la fuerza con ansías de libertad, otros encerrados en sí mismos a voluntad y sin ninguna intención de salir, unos con tanto para dar y otros tan pobres de espíritu, unos con tantas lágrimas por delante y otros con ellas ya agotadas.
Vos allá viviendo tu vida y yo acá desviviéndome por vos.





2 comentarios:

kathy dijo...

De repente la clave está en no esperar nada, tolerar acciones ajenas y sobretodo... perder la fe en la gente pero nunca en la humanidad. Abrazo enérgico y que la magia del universo te rodee hoy más que siempre.

hana dijo...

La clave: no esperar nada de nadie. Lo coges al vuelo. Así de sencillo, y si se ha comprendido, no tiene desperdicio.

saludos